Curuzú Cuatiá: Cayó el presunto líder de una banda dedicada a la venta de vehículos robados


La detención de un joven de 25 años dejó al descubierto algo más que una banda dedicada a la venta de motos y autos robados: expuso la magnitud de un circuito ilegal que, durante años, operó con relativa impunidad trasladando vehículos sustraídos en Buenos Aires hacia el interior del país para reinsertarlos en el mercado con papeles falsos.

La investigación comenzó en 2025, cuando la Policía detectó más de diez motocicletas de alta cilindrada circulando en Curuzú Cuatiá con pedido de secuestro por robos agravados. Ese hallazgo fue apenas la punta del iceberg. Esta semana, más de 40 efectivos participaron de allanamientos simultáneos que permitieron secuestrar otras dos motos —una Yamaha 125 y una Honda Tornado 250— y un Peugeot 307 gris, todos con pedido de secuestro vigente en Buenos Aires.

Según fuentes de la investigación, los vehículos eran ofrecidos con documentación apócrifa cuidadosamente confeccionada para simular legalidad. Los compradores, que aseguraron haber adquirido los rodados “de buena fe”, deberán ahora demostrarlo ante la Justicia. El caso vuelve a poner en discusión la facilidad con la que circulan papeles falsos y la falta de controles efectivos que permitan detectar maniobras de este tipo antes de que los vehículos cambien de manos.

Uno de los puntos más sensibles fue el allanamiento a un taller mecánico donde presuntamente se “blanqueaban” las motos robadas: allí eran acondicionadas, modificadas o directamente desarmadas para vender sus partes. En el lugar hallaron varias motocicletas y centenares de repuestos sin documentación que acreditara su procedencia. El volumen de piezas secuestradas abre interrogantes sobre cuánto tiempo funcionó el circuito sin ser detectado.

El principal acusado, identificado como R. O. A, logró evadir el primer operativo y se refugió en la casa de un allegado. Fue detenido horas después en una vivienda del barrio 150 Viviendas, tras nuevas órdenes del juez de Garantías Martín José Vega, a pedido del fiscal Oscar Cañete. Sobre él pesaba un pedido de captura y, al momento de la detención, portaba una réplica de pistola 9 milímetros. Según los investigadores, no solo coordinaba la venta de los vehículos, sino que también elaboraba la documentación falsa que les daba apariencia legal.

Además, de acuerdo con los elementos secuestrados, el joven planeaba abandonar la provincia en las próximas horas, lo que refuerza la hipótesis de que la organización tenía ramificaciones fuera de Corrientes.

Mientras continúan los allanamientos para dar con otros posibles integrantes, el caso deja una pregunta incómoda: ¿cómo logró sostenerse durante tanto tiempo una estructura que movía vehículos robados entre provincias, con talleres, documentación falsificada y compradores dispuestos, sin que saltaran antes las alarmas.?
 

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