Por
JORGE MAIDANA
PERITO ACCIDENTOLOGO - PRODUCTOR ASESOR DE SEGUROS
MATRÍCULA 96741
Durante una nueva columna radial dedicada a la seguridad vial en , el perito accidentólogo analizó la problemática de los siniestros de tránsito y llamó a reflexionar sobre la responsabilidad compartida entre el Estado, las familias y la sociedad.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la importancia de preservar la escena de un siniestro vial cuando existen lesiones graves o víctimas fatales. Maidana explicó que en esos casos no deben moverse los vehículos involucrados hasta la llegada de los peritos especializados, ya que cualquier alteración puede afectar la reconstrucción técnica del hecho.
“El panorama debe quedar tal cual terminó para que luego se puedan levantar pruebas y determinar responsabilidades”, sostuvo.
El especialista diferenció además los siniestros leves —donde solo existen daños materiales— de aquellos hechos graves en los que interviene la Justicia y se realizan pericias accidentológicas.
Durante la charla también se abordó el uso incorrecto del término “accidente”. Según explicó Maidana, la mayoría de los hechos viales son evitables y responden a conductas de riesgo que se repiten cotidianamente.
Entre las principales preocupaciones mencionó el exceso de velocidad, la conducción de menores de edad, la falta de casco y la exposición de maniobras peligrosas en redes sociales.
“Estamos normalizando situaciones peligrosas. Un chico de 14 años manejando una moto no puede ser algo natural”, remarcó.
Otro de los temas que generó preocupación fue la situación de determinados sectores de la ciudad considerados críticos por la cantidad de siniestros registrados en los últimos meses, especialmente en la zona comprendida entre la rotonda del Rotary y el arco de ingreso a la ciudad.
Maidana señaló que en ese tramo ya ocurrieron hechos fatales y pidió mayor intervención preventiva por parte de las autoridades.
Finalmente, el perito sostuvo que la tragedia vial “empieza mucho antes del choque”, cuando la sociedad deja de percibir el riesgo y se naturalizan conductas temerarias en la vía pública.