El arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain, manifestó su respaldo a la propuesta impulsada por organizaciones vecinales para instalar un sistema de protección en el puente General Manuel Belgrano, con el objetivo de prevenir nuevos intentos de suicidio. Al mismo tiempo, reclamó abordar la problemática desde una mirada integral y con mayor atención a la salud mental.
La problemática de los intentos y suicidios registrados en el puente General Manuel Belgrano volvió a ocupar un lugar central en la agenda social de Corrientes. En este contexto, el Foro de Organizaciones Vecinales de Corrientes mantuvo un encuentro con representantes de la Iglesia para presentar una iniciativa que busca avanzar con la instalación de un vallado o cerco de protección sobre el viaducto.
Durante una entrevista en exclusiva con Radiofmtotal , monseñor José Adolfo Larregain explicó que la propuesta contempla la posibilidad de elevar el proyecto al Congreso de la Nación para analizar su factibilidad. Según señaló, se trata de una medida concreta destinada a impedir que las personas puedan arrojarse desde el puente y, al mismo tiempo, generar una barrera que permita interrumpir una decisión tomada en un momento de extrema crisis.
“Es una posible solución, un aporte, un granito de arena ante esta situación que muchas personas viven”, sostuvo el arzobispo.
Larregain remarcó que la Iglesia decidió acompañar la iniciativa como institución, aunque aclaró que no se trata de una problemática que deba quedar exclusivamente en manos de una organización o sector. “Es una cuestión de vecinos, es una cuestión de la sociedad, es el bien común para todos”, afirmó.
Una problemática que excede al puente
El arzobispo consideró que el vallado puede constituir una herramienta de prevención, pero advirtió que no representa por sí solo una solución definitiva. En ese sentido, planteó la necesidad de realizar un estudio interdisciplinario que permita conocer las causas profundas del aumento de los intentos de suicidio.
“Es una temática que tiene que ser abordada interdisciplinariamente”, señaló Larregain, quien sostuvo que el fenómeno excede a la ciudad de Corrientes y debe analizarse dentro de una realidad social más amplia.
Durante la entrevista también hizo referencia a distintas situaciones vinculadas con conductas de riesgo y destacó que el suicidio no se limita a una única modalidad ni a un único lugar. Por eso, consideró necesario avanzar en un diagnóstico social que permita comprender las causas que llevan a las personas a situaciones límite.
Entre los factores que observa con mayor frecuencia mencionó los problemas psicoemocionales, las dificultades económicas, las adicciones y, especialmente, la falta de personas que puedan escuchar y acompañar a quienes atraviesan momentos de crisis.
“Tener a alguien que los escuche puede cambiar la mirada”
En uno de los momentos más destacados de la entrevista, el arzobispo puso el acento en la importancia de la escucha y el acompañamiento.
Relató que integrantes de “Ángeles del Puente”, organización que interviene ante situaciones de riesgo en el viaducto, le transmitieron que muchas personas pudieron ser asistidas simplemente porque encontraron a alguien dispuesto a escucharlas.
Para Larregain, contar con una persona de confianza —un familiar, un amigo o alguien cercano— puede resultar determinante para evitar que una crisis desemboque en una decisión irreversible.
En ese sentido, sostuvo que la prevención no pasa únicamente por las medidas físicas de seguridad, sino también por fortalecer las redes de contención social y familiar.
Más de 80 intervenciones en pocos meses
Durante la entrevista se mencionó que, entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, las fuerzas de seguridad y el sistema sanitario registraron más de 80 amenazas e intentos de suicidio que pudieron ser frenados únicamente en el puente General Manuel Belgrano.
También se señaló que durante 2025 se contabilizaron ocho personas fallecidas por suicidio en el puente, mientras que en lo que va de 2026 ya se registraron otros ocho casos.
Los números refuerzan la preocupación de las organizaciones sociales y de distintos sectores de la comunidad, que reclaman medidas de prevención y una intervención integral frente a una problemática que, según coinciden, no puede ser reducida exclusivamente al funcionamiento del puente.
La Iglesia aclaró cuál es su rol en salud mental
Durante la entrevista, Larregain también realizó una aclaración respecto de versiones que señalaban que la Iglesia brinda un servicio de salud mental actualmente desbordado por la demanda.
El arzobispo fue categórico al diferenciar las tareas de acompañamiento pastoral de la atención profesional en salud mental. Explicó que la Iglesia cuenta con espacios como la Pastoral del Duelo y la Pastoral de la Escucha, que pueden brindar contención a personas y familias que atraviesan situaciones dolorosas, pero remarcó que estas acciones no reemplazan la atención médica especializada.
“Se necesita atención, en muchos casos médica profesional, psiquiátrica incluso”, sostuvo, y señaló que esa intervención corresponde a profesionales y al sistema sanitario.
Un primer paso mientras se buscan soluciones de fondo
Respecto de la posibilidad concreta de instalar un vallado en el puente, Larregain evitó realizar evaluaciones técnicas y sostuvo que serán los ingenieros y especialistas quienes deberán determinar si la estructura permite incorporar un sistema de protección y cuál sería la alternativa más adecuada.
Recordó, además, que existen otros puentes de grandes dimensiones que cuentan con mecanismos de protección, por lo que consideró válido estudiar experiencias similares y analizar qué medidas pueden adaptarse al puente General Manuel Belgrano.
Para el arzobispo, la discusión debe avanzar en dos planos: por un lado, adoptar medidas inmediatas de prevención en un lugar donde se concentra una cantidad preocupante de intentos; y, por otro, desarrollar políticas de largo plazo destinadas a abordar las causas sociales, psicológicas y económicas que atraviesan a quienes llegan a una situación límite.
“El Estado no se puede desentender de esto”, afirmó Larregain, al remarcar que se trata de una problemática de carácter social y de salud pública que requiere una respuesta amplia y sostenida.
La Iglesia, de esta manera, expresó su respaldo institucional al proyecto presentado por las organizaciones vecinales, mientras crece el reclamo para que la prevención de los suicidios en el puente General Manuel Belgrano sea abordada con medidas concretas, acompañamiento profesional y políticas integrales de salud mental.