El nombre que pensó para ponerle a esta peculiar prenda es Omanó, que en guaraní significa "muerte", haciendo alusión a que se terminó el amor; pero, a la vez, a que los finales son un nuevo comienzo.
Pilar Irigoyen es una joven de 25 años, de la localidad de Curuzú Cuatiá. Se recibió en 2021 como diseñadora y productora de indumentaria. Es estudiante de la carrera de licenciatura en Diseño de la Comunicación Visual, en una Universidad de Santa Fe.
En octubre del año pasado participó de una Jornada Internacional de Jóvenes Emprendedores, donde salió campeona nacional en la categoría de mejor modelo de negocios.
Cuando de tomar riesgos se trata, ella es un gran ejemplo, ya que se desafía a sí misma. Se considera una chica feliz, alegre, chistosa, creativa y muy ansiosa.
"Soy una mina que está re loca. Eso sí, cuando me vienen con una idea, yo se las cambio totalmente para tratar de innovar y darle siempre un toque mejor, para darle una impronta. Como todo diseñador, quiero diferenciarme y que me reconozcan. Me gusta mucho lo que hago, me gusta mucho trabajar", comentó la diseñadora.
Pilar celebró el viernes pasado, en su localidad los 5 años de su taller con un gran desfile en el que exhibió su increíble talento para el diseño de indumentaria femenina. El numeroso público admiró sus originales y exclusivas confecciones de vestidos de gala nocturna, innovadores diseños para quinceañeras, vestidos de novia, vestido de divorcio y su colección única primavera-verano. En la misma, participaron 40 modelos: 5 niños y mujeres desde 15 años en adelante.
"Fue bastante inclusivo, porque siempre vemos en las altas pasarelas que buscan cuerpos hegemónicos. Yo incluí todo tipo de cuerpo: altas, bajitas, flaquitas y rellenitas. Para mí, todos los cuerpos son iguales. Muchas de ellas tenían el deseo de saber qué se siente estar en una pasarela", explicó.
"De las 40 modelos, 25 fueron clientas mías de todos estos años, fueron invitadas a desfilar con sus vestidos y otras no pudieron asistir ese día, pero me prestaron sus vestidos. Fue una experiencia buenísima", agregó.
Outfit de separación
Ana Villalba, amiga de Pilar, fue la que modeló la representación del divorcio. Primero se le ofreció un vestido de novia, pero ella se negó, quería algo negro. Entonces, a Pilar se le ocurrió elegir uno de sus bocetos que tenía con esa temática.
"A mi amiga le encantó, se volvió loca con esta idea, como Lady Di con su ‘vestido de la venganza’. Fue lo mejor de la noche, y me parece una buena idea para derribar una especie de tabú, algo como que está mal visto en la sociedad", destacó.
"Antes decían: "¡ay, se separó, qué va a ser de su vida!", porque en su momento, las mujeres dependían económicamente del hombre, ahora podemos hacer de todo y lo que queramos, es una muestra de empoderamiento. No es un fracaso", enfatizó y contó que en otros países te felicitan y se hacen fiestas de divorcios muy grandes. "Era mi desfile y me saqué las ganas al ver ese vestido", aclaró.
El nombre que pensó para ponerle a este peculiar vestido es Omanó, que en guaraní significa "muerte", haciendo alusión a que se terminó el amor, pero a la vez, que los finales también son un nuevo comienzo.
La actuación
Esa noche, cuando la presentadora anticipó el vestido de divorcio, todos pensaron que era una broma, hasta que con seriedad dijo: "Hoy, no solo se compartieron prendas, sino historias de autenticidad. El divorcio es un capítulo de la vida que conlleva una serie de emociones. Este vestido, no solo es una prenda de moda, sino un símbolo de liberación, una declaración de la capacidad de superar nuevas adversidades, pero con gracia y elegancia. Los finales son un nuevo comienzo".
Entre el humo, los aplausos y el asombro, Ana se lució y todas las miradas estaban puestas sobre ella. Desfiló con pasos bien firmes, segura y con una gran sonrisa. Como parte de la actuación, se sacó el anillo de matrimonio, lo colocó en una copa de vino, brindó con el público y con furia arrojó el ramo.
Pilar asegura que los vestidos para esta ocasión deben ser negros, pero si le piden rojo o color vino, está dispuesta a diseñarlo.
"En el caso de los vestidos de novia, los diseños los hago en diferentes tonos, no solamente blanco, ya que ahora también se sale mucho de esa tradición. Hay muchas que usan rosados y hasta rojo. Tiene que ver con el gusto propio y dejar de lado las costumbres", resaltó.
"Siempre trato de que mis clientas se sientan cómodas y, desde el primer momento, las incluyo en el diseño de sus vestidos. Casi siempre sus respuestas son positivas", afirmó.
Arte textil
La pasión de Pilar por el diseño empezó desde los 8 años, cuando jugando creaba bocetos sin saber que eso era moda. Su abuela es modista, al igual que sus tías. Desde esa edad ya les hacía ropitas para mis muñecas. "Cuando aprendí a utilizar la máquina hacía cartucheras. Además, para una fiesta de disfraces que se hace en Curuzú Cuatiá, elaboré más de 200 disfraces", le comentó a este medio. Asimismo, en 2021 se animó a confeccionar vestidos para recepciones y 15 años.
República de Corrientes