El sector metalúrgico atraviesa un escenario de fuerte preocupación por la caída sostenida de la actividad. El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, aseguró que la industria acumula 20 meses consecutivos de contracción y señaló que la utilización de la capacidad instalada se encuentra por debajo del 40%.
En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal Del Re explicó que la situación se viene profundizando desde hace varios meses y que el dato sobre la capacidad instalada refleja con claridad el impacto sobre las empresas del sector.
“Venimos con muchos meses a la baja. El número que más refleja todas las situaciones es el uso de las capacidades instaladas, que está por debajo del 40%”, sostuvo.
El dirigente remarcó además que la caída metalúrgica tiene un efecto directo sobre otras actividades productivas, debido al rol que ocupa el sector como proveedor de máquinas y equipamiento para distintas industrias.
“Cuando estamos con caídas para todas las industrias, no hay renovación de equipos, no hay reparación”, explicó.
Una contracción acumulada cercana al 25%
Según Del Re, la caída interanual más reciente fue del 6,1%, aunque advirtió que el dato debe analizarse teniendo en cuenta que el año anterior también había registrado una contracción.
“Venimos de contracción a colapso”, afirmó, al señalar que el acumulado de los últimos años muestra una reducción cercana al 25% de la actividad metalúrgica.
El impacto también alcanza al empleo. El presidente de ADIMRA indicó que durante los últimos dos años se perdieron alrededor de 22.000 puestos de trabajo en el sector.
Las empresas, según explicó, vienen realizando esfuerzos para sostener sus estructuras, aunque la prolongación de la crisis comienza a dificultar esa estrategia.
Buenos Aires y Córdoba, entre las provincias más afectadas
Del Re mencionó a Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe entre las jurisdicciones donde la caída acumulada resulta más significativa, aunque aclaró que la situación negativa alcanza al conjunto de las provincias.
La crisis atraviesa distintos segmentos vinculados a la actividad metalúrgica, entre ellos carrocerías, remolques, autopartes y equipamiento eléctrico.
El dirigente señaló que inicialmente las mayores caídas se concentraron en las primeras transformaciones industriales, pero que posteriormente comenzaron a verse afectados otros sectores que habían logrado resistir mejor el impacto de las importaciones.
Importaciones y caída del consumo
Para Del Re, el escenario actual responde a una combinación de factores. Entre ellos mencionó el ingreso de productos importados, la menor demanda interna, la caída de la construcción y la reducción de la obra y la compra pública.
“Se venden menos productos nacionales y menos productos importados. Claramente hay un descenso en el consumo”, explicó.
También destacó que la menor actividad de la construcción repercute directamente sobre la industria metalúrgica, que abastece al sector con distintos productos y equipamientos.
A esto se suma, según el dirigente, la disminución de la demanda vinculada con la obra pública, especialmente en rubros como maquinaria vial y otros equipos metalúrgicos.
“Necesitamos un shock de consumo y producción”
Consultado sobre las perspectivas para los próximos meses, Del Re evitó anticipar un escenario determinado y sostuvo que la evolución dependerá de las medidas económicas que se adopten.
En ese sentido, planteó como una prioridad la recuperación del consumo y de la producción.
“Necesitamos un shock de consumo y producción para poder salir de la situación en la que estamos”, afirmó.
El presidente de ADIMRA también reconoció la importancia de reducir la inflación, aunque sostuvo que el desafío consiste en alcanzar estabilidad de precios sin que eso implique una caída prolongada de la actividad económica.
“Es importante bajar la inflación. El desafío es tener una inflación baja con una actividad moderadamente utilizable”, sostuvo.
La preocupación por el futuro de las fábricas
Del Re consideró que la Argentina debe encontrar un equilibrio entre las variables macroeconómicas y el nivel de actividad productiva.
“Es muy importante tener una macro ordenada porque da previsibilidad y permite hacer inversiones, pero probablemente, en el momento en que el mercado se reduce y se sigue contrayendo, las inversiones no se hacen más allá de la macro ordenada”, explicó.
Finalmente, destacó la necesidad de preservar el empleo y evitar el cierre de empresas industriales.
“El trabajo se mantiene con las fábricas abiertas”, afirmó, y remarcó que la discusión sobre el futuro de la industria también involucra el salario y el consumo.
Para el titular de ADIMRA, el desafío pasa por encontrar herramientas que permitan sostener la producción nacional frente a la competencia de productos importados y recuperar el nivel de actividad de las empresas metalúrgicas.