En un contexto social cada vez más complejo, la salud mental se consolida como una de las principales preocupaciones que atraviesan a la comunidad. Así lo planteó Leandro Ramírez Valle es un referente del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID)V en la región— en una entrevista en los estudiso de Radiofmtotal remarcó la necesidad de abordar la problemática de manera integral y sin dilaciones.
“El tema de la salud mental no admite más espera. Estamos llegando tarde en muchos casos y las consecuencias ya las estamos viendo”, sostuvo. En ese sentido, señaló que las dificultades no se limitan a un solo aspecto, sino que abarcan desde adicciones y violencia de género hasta discapacidad y crisis emocionales profundas.
Uno de los puntos más preocupantes, según indicó, es el incremento de situaciones críticas en jóvenes. “Hay una franja etaria, entre los 12 y 15 años, que hoy nos está mostrando señales claras de alerta. Conductas agresivas, episodios de angustia, incluso casos vinculados al bullying que terminan en situaciones extremas”, advirtió.
El dirigente también hizo foco en los cambios sociales que, a su entender, contribuyen a agravar el escenario. La pérdida de vínculos, el debilitamiento de la familia como núcleo de contención y el impacto de las redes sociales forman parte de un entramado que afecta directamente el bienestar emocional. “Hoy vivimos más conectados, pero también más aislados. Se perdió mucho del contacto humano, del diálogo cara a cara”, expresó.
En cuanto a las respuestas del sistema, Leandro fue crítico al señalar la falta de articulación entre los distintos niveles del Estado. “Nación, provincia y municipio trabajan muchas veces de manera aislada. Y esta problemática necesita exactamente lo contrario: coordinación, trabajo conjunto y decisiones rápidas”, afirmó.
En esa línea, recordó que desde hace dos años impulsa una iniciativa vinculada a la salud mental, que incluye la posibilidad de avanzar en la internación involuntaria en casos de consumo problemático, así como la creación de un registro único nacional. “Necesitamos herramientas concretas para intervenir a tiempo. Muchas veces, cuando se actúa, ya es demasiado tarde”, explicó.
Otro de los aspectos abordados fue la situación de los profesionales que trabajan en el área, especialmente docentes, personal de salud y acompañantes terapéuticos. Según detalló, muchos de ellos atraviesan altos niveles de desgaste emocional, conocidos como síndrome de burnout, además de enfrentar demoras en pagos y falta de reconocimiento. “Son quienes están en la primera línea de contención y, sin embargo, muchas veces no tienen el respaldo necesario”, lamentó.
Asimismo, cuestionó el rol de las obras sociales y del propio Estado en la cobertura de tratamientos y acompañamientos. “Hay una falta de sensibilidad importante. No se puede seguir postergando a quienes necesitan atención urgente”, enfatizó.
Más allá de las críticas, también valoró algunas iniciativas recientes, como la implementación de herramientas de teleasistencia que permiten brindar contención a distancia. No obstante, insistió en que estas medidas deben formar parte de una estrategia más amplia y sostenida.
Finalmente, hizo un llamado a la sociedad en su conjunto. “Esto no es solo un problema del Estado o de los profesionales. Es una responsabilidad de todos. Padres, docentes, dirigentes, vecinos. Tenemos que volver a escucharnos, a acompañarnos y a construir comunidad”, concluyó.
La salud mental, lejos de ser un tema aislado, se posiciona como un desafío estructural que requiere compromiso colectivo y respuestas urgentes para evitar que la situación continúe profundizándose.