El debate sobre una nueva reforma previsional volvió a instalarse en la agenda pública y genera preocupación entre especialistas y jubilados. En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal la abogada previsional Silvia Zarza, especialista en derecho previsional y egresada de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), analizó el panorama actual del sistema jubilatorio argentino y las posibles modificaciones que podrían impulsarse en el futuro.
La profesional explicó que uno de los principales ejes de discusión es el financiamiento del sistema previsional, en un contexto económico complejo y con presiones para reformar el esquema actual.
Según Zarsa, los cambios que podrían debatirse incluyen la edad jubilatoria y la revisión de los regímenes especiales, que actualmente alcanzan a sectores como trabajadores rurales, docentes o empleados de la construcción.
“Los regímenes especiales no son regímenes de privilegio. Son especiales porque responden al tipo de actividad y al impacto que ese trabajo tiene en la salud y en la vida de las personas”, aclaró.
El financiamiento del sistema
La especialista sostuvo que el sistema previsional argentino enfrenta un desafío estructural en su financiamiento, ya que gran parte de los jubilados percibe el haber mínimo.
“En Argentina hay alrededor de dos tercios de los jubilados que cobran la jubilación mínima”, señaló.
Además, recordó que muchas personas accedieron al sistema a través de moratorias previsionales, una herramienta que permitió incluir a quienes no habían podido completar los 30 años de aportes, muchas veces por situaciones laborales informales.
“En la mayoría de los casos no fue porque no quisieran trabajar, sino porque no tuvieron aportes registrados en tiempo y forma”, explicó.
Expectativa de vida y edad jubilatoria
Otro de los aspectos que se analizan en el debate previsional es el aumento de la expectativa de vida. Zarsa señaló que los sistemas previsionales fueron diseñados décadas atrás bajo otros parámetros demográficos.
“Antes se pensaba en una expectativa de vida mucho menor. Hoy una persona puede vivir 25 o 30 años después de jubilarse, y eso obliga a revisar cómo se financia el sistema”, indicó.
Sin embargo, advirtió que no todas las actividades laborales pueden extenderse hasta edades avanzadas.
“Hay trabajos muy duros, como los de la construcción o tareas en altura. Pensar que esas personas puedan seguir trabajando hasta los 70 años es prácticamente inhumano”, remarcó.
Jubilaciones dignas
La abogada también sostuvo que cualquier reforma debe contemplar el mandato constitucional de garantizar jubilaciones dignas para los adultos mayores.
En ese sentido, afirmó que el desafío es encontrar un equilibrio entre el financiamiento del sistema y el respeto por los derechos de los jubilados.
“Primero hay que pensar en el ser humano y en garantizar una vejez digna. A partir de ahí se deben buscar las políticas para sostener el sistema”, señaló.
Problemas en el acceso a la salud
Durante la entrevista también se abordó la situación sanitaria de los jubilados, especialmente en relación con las demoras en autorizaciones médicas y la dificultad de acceso a tratamientos.
Sarasá explicó que, si bien el sistema de cobertura médica para jubilados es amplio, muchas veces existen demoras burocráticas que terminan perjudicando a los adultos mayores.
“Para una persona mayor, tener que esperar autorizaciones o trasladarse de un lugar a otro puede significar una cuestión de vida o muerte”, advirtió.
Adultos mayores que siguen trabajando
Finalmente, la especialista destacó que cada vez es más frecuente ver jubilados que continúan trabajando debido a que el haber previsional no alcanza para cubrir el costo de vida.