La vacunación contra la fiebre aftosa incorporará a veterinarios privados y tendrá un control digital más estricto

La vacunación contra la fiebre aftosa tendrá un nuevo esquema de trabajo a partir de la Resolución 201 del SENASA, publicada en el Boletín Oficial. La principal novedad es la incorporación de médicos veterinarios privados como agentes vacunadores, bajo un sistema de autorización, seguimiento y validación electrónica.

Así lo explicó en una entrevista en los estudios de Radiofmtotal el médico veterinario Miguel Cabrera, presidente del Distrito Curuzú Cuatiá del Consejo de Médicos Veterinarios de la Provincia de Corrientes, quien destacó que el nuevo mecanismo busca fortalecer el control sanitario y mejorar la trazabilidad de cada dosis aplicada.

Hasta el momento, la campaña de vacunación en Corrientes es llevada adelante principalmente por la Fundación Correntina para la Sanidad Animal (FUCOSA). Con el nuevo esquema, el productor podrá seleccionar a un veterinario privado, quien deberá aceptar formalmente la tarea y asumir la responsabilidad sanitaria sobre la vacunación del establecimiento.

Un sistema completamente digital

Cabrera explicó que el procedimiento estará respaldado por una plataforma digital del SENASA. El productor deberá autorizar al profesional y, una vez aceptada la tarea, el establecimiento quedará bajo la responsabilidad conjunta del productor y del veterinario actuante.

Uno de los aspectos centrales será la georreferenciación. El profesional deberá concurrir al establecimiento con su teléfono y registrar digitalmente el lugar donde se realiza la vacunación.

Además, las actas serán electrónicas y tendrán una doble validación: primero por parte del veterinario y luego por el productor titular del RENPA. Una vez que ambas partes validen el documento, este quedará cerrado y no podrá ser modificado.

El sistema permitirá, de esta manera, contar con un seguimiento detallado de las vacunas utilizadas, los establecimientos visitados y la cantidad de animales inoculados.

La cadena de frío, bajo estrictos controles

Otro punto fundamental será la conservación de las vacunas. El veterinario que participe de este sistema deberá contar con sus propios elementos para garantizar la cadena de frío, incluyendo conservadoras adecuadas y dispositivos de control de temperatura.

La temperatura deberá quedar registrada mediante sistemas como termógrafos digitales, desde el momento en que la vacuna es recibida hasta su utilización en el establecimiento rural.

Si al momento de recibir las dosis se detectara que la cadena de frío fue interrumpida, el profesional deberá rechazar la vacuna y comunicar la situación al SENASA.

El veterinario no podrá delegar la aplicación

Cabrera remarcó que la aplicación de la vacuna constituye un acto técnico y sanitario que no puede ser delegado a terceros.

El profesional habilitado será responsable de la correcta aplicación, de las condiciones de higiene, del manejo de la vacuna y de las consecuencias que pudieran derivarse de una eventual mala práctica.

Para poder participar, los veterinarios deberán acreditarse ante el SENASA, realizar una capacitación y aprobar un examen que los habilite específicamente como vacunadores.

No habrá límites en la cantidad de animales

El nuevo sistema no establece una cantidad mínima o máxima de animales por establecimiento. La vacunación podrá realizarse tanto en un campo con pocos animales como en establecimientos con miles de cabezas.

La duración del trabajo dependerá de las características de cada establecimiento. Si una vacunación requiere varios días, el profesional deberá informar la situación y justificar el tiempo necesario para completar la tarea.

Una vez finalizada la campaña, el veterinario tendrá hasta ocho días para completar la carga definitiva del acta en el sistema, algo especialmente importante para los establecimientos rurales que no cuentan con conectividad permanente.

El costo será acordado entre productor y veterinario

Otro aspecto aclarado durante la entrevista fue el económico. Los honorarios del profesional no serán fijados como una tarifa única por el SENASA, sino que se tratará de un acuerdo privado entre el veterinario y el propietario del establecimiento.

Del mismo modo, el productor podrá adquirir las vacunas a través de la fundación o directamente de un laboratorio, según las alternativas disponibles.

Más controles y responsabilidad profesional

Cabrera consideró que el nuevo mecanismo permitirá elevar considerablemente el nivel de control. La matrícula profesional quedará vinculada a cada procedimiento realizado y, ante una inconsistencia o eventual incumplimiento, podrían generarse bloqueos que deberán ser posteriormente justificados y resueltos.

El profesional también deberá comunicar al SENASA con anticipación la programación de la vacunación. Esto permitirá que el organismo pueda realizar controles o auditorías en los establecimientos sin previo aviso al momento de la inspección.

Argentina mantiene una buena situación sanitaria

Consultado sobre la situación actual de la fiebre aftosa, Cabrera señaló que Argentina lleva muchos años sin registrar circulación del virus y destacó que la situación sanitaria regional es favorable.

Explicó además que actualmente el territorio nacional presenta diferentes estatus sanitarios: al sur del río Colorado se encuentra la zona libre de aftosa sin vacunación, mientras que al norte se mantiene el esquema de libre de aftosa con vacunación.

El especialista remarcó que la fiebre aftosa no debe analizarse solamente como un problema provincial o nacional, sino como una cuestión sanitaria de alcance continental, debido al impacto que tendría un eventual brote sobre toda la región y, particularmente, sobre las exportaciones de carne.

En ese contexto, sostuvo que el buen escenario sanitario que atraviesa la región permite comenzar a analizar, a futuro, posibles modificaciones en la estrategia de vacunación.

Actualmente, la vacunación se realiza de manera anual sobre todas las categorías correspondientes, además de los terneros que ingresan al circuito de comercialización.

El nuevo esquema apunta así a una mayor trazabilidad, control profesional y responsabilidad individual en cada vacunación, con toda la información registrada digitalmente y bajo supervisión del SENASA.
 

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