El presidente de la Federación Económica de Corrientes (FEC), Guillermo Basabe, manifestó su preocupación por la continuidad de la caída en las ventas minoristas y aseguró que el principal problema que atraviesa el sector comercial sigue siendo la pérdida del poder adquisitivo de la población, sumada a los profundos cambios en los hábitos de consumo.
Las declaraciones se conocen luego de que se difundiera el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que reflejó una caída interanual del 1,2% en las ventas minoristas PyME durante mayo, un dato que vuelve a encender las alarmas en el sector.
Basabe señaló a Radiofmtotal que la situación no es nueva y que viene arrastrándose desde finales de 2025. “La realidad es que el consumo sigue bajando y hasta ahora no se observa un repunte. La macroeconomía puede estar más ordenada, pero la microeconomía, que es la que vivimos todos los días, sigue muy complicada”, afirmó.
Entre los factores que explican la retracción del consumo, destacó la pérdida de poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación acumulada durante los últimos años. “Los ingresos no acompañaron el aumento de los precios y eso se siente en el bolsillo de la gente, que restringe sus compras”, explicó.
El avance de las compras digitales
El dirigente también puso el foco en la transformación de los hábitos de consumo y en el crecimiento sostenido del comercio electrónico. Según indicó, cada vez más personas, especialmente los jóvenes, realizan sus compras a través de plataformas digitales y aplicaciones, dejando de lado la recorrida tradicional por los locales comerciales.
“Muchos comercios van a tener que adaptarse. Aquellos que no tengan presencia en las plataformas digitales estarán cada vez más complicados”, sostuvo.
Basabe comparó este proceso con la evolución del sistema bancario, donde gran parte de las operaciones que antes requerían presencia física hoy se realizan desde el teléfono celular. “Lo mismo está ocurriendo con la compra de ropa, productos para el hogar e incluso alimentos”, señaló.
Preocupación por la informalidad
Otro de los puntos abordados fue el crecimiento de pequeños emprendimientos informales que funcionan desde domicilios particulares, muchas veces sin empleados registrados ni una estructura comercial formal.
Según Basabe, esta situación genera una competencia desigual para los comercios que cumplen con todas las obligaciones fiscales y laborales. Además, advirtió que la informalidad repercute directamente en la recaudación impositiva y, por ende, en los fondos que reciben provincias y municipios.
“La baja del consumo y la economía en negro afectan la recaudación. Eso termina impactando en la coparticipación y en los recursos que llegan a las provincias y municipios”, remarcó.
Los sectores que mejor resisten
En cuanto a los rubros económicos con mejor desempeño, Basabe explicó que las actividades vinculadas a la energía, la minería, el sector agropecuario y la economía del conocimiento son actualmente las que muestran mejores indicadores, impulsadas principalmente por las exportaciones.
Por el contrario, supermercados, comercios de indumentaria, calzado y otros sectores ligados al consumo masivo continúan registrando dificultades.
Apertura económica e impuestos
El titular de la FEC también se refirió al proceso de apertura de importaciones impulsado por el Gobierno nacional y consideró que muchas empresas todavía no están en condiciones de competir en igualdad de condiciones con productos provenientes del exterior.
“Venimos de muchos años de protección y ahora estamos atravesando una apertura. Tal vez no estaban dadas todas las condiciones para avanzar tan rápido”, opinó.
Finalmente, insistió en la necesidad de avanzar en una reforma tributaria que reduzca la presión fiscal sobre la producción y el comercio.
“Argentina tiene una enorme cantidad de impuestos y muchos son distorsivos. Hay que simplificar el sistema y bajar la carga tributaria para mejorar la competitividad”, concluyó.
El panorama que describe el sector comercial correntino refleja una combinación de factores económicos y tecnológicos que obligan a comerciantes y pequeñas empresas a reinventarse para sostener su actividad en un contexto de consumo debilitado y acelerada transformación digital.