Ladrillos y placas con maples, el invento con potencial social de un estudiante

 

Escucha la entrevista exclusiva con Estudiante de Diseño Industrial de la UNNE en diálogo con el periodista Roberto Vallejos  en Radiofmtotal.

Se trata de José Fernandez, un estudiante universitario de la carrera de Diseño Industrial de la UNNE. Luego de un proceso arduo de prueba y error, logró obtener y patentar un ladrillo ecológico hecho a base de maples de huevo.

Fernandez, de 49 años, en declaraciones exclusivas a Radiofmtotal  contó detalles de este proyecto al que calificó como “divertido, arduo y desafiante”. Como estudiante de la carrera de Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura de la UNNE, consiguió crear y patentar un tipo de ladrillo ecológico creado a base de maples de huevo.

"Esta exploración de materiales fue una consigna propuesta desde la cátedra de Tecnología de los Materiales, donde nos solicitaban a los alumnos buscar algún tipo de nuevo material que pudiera posteriormente ser aplicado a algún proyecto de diseño en la industria", explicó.

"El proceso fue muy divertido, en esa etapa de pruebas hubo muchos vaivenes. No se pegaba, no se secaba, fueron varios intentos que fracasaron. Incluso quemé dos licuadoras", relató.

Consiguió que locales gastronómicos de distintos barrios le aportaran los maples que desechaban, los trozó a mano y luego los mezcló con un ingrediente que proviene del almidón de mandioca, para conseguir así un aglutinante que le dio vida a estos ladrillos ecológicos.

Intentó con varios procesos –con y sin cocción de los materiales– hasta que dio con un resultado satisfactorio, al punto que decidió patentar en el Instituto Nacional de Patentes Industriales (INPI) el resultado de sus descubrimientos. "Patenté la forma, que es un prisma, y también la fórmula, de modo que, si en el tiempo aparecieran interesados o inversionistas para fabricarlos a escala, pudiera estar también involucrado", explicó.

Para José, la posibilidad de orientar su oportunidad de labor profesional hacia la fabricación de estos ladrillos no solo es viable, sino "altamente posible", por varias razones: "El material es gratuito y es un desecho. Es muy accesible, al igual que los ingredientes químicos de la fórmula. Y es de fácil fabricación. Para hacerlo a escala, se necesitaría un espacio físico acorde, así como para acopio de materiales, y maquinaria como mezcladoras para industrializar el proceso. Tengo la intención de continuar y de que eso se concrete".

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