En los últimos días se registraron nuevos aumentos en el precio del gas envasado y los combustibles en distintos puntos del país, situación que ya comenzó a reflejarse en comercios de barrio y distribuidoras. La suba afecta especialmente a la garrafa de 10 kilos, uno de los insumos más utilizados por los hogares argentinos.
Aunque el incremento se conoció recientemente, operadores del sector aseguraron que ya estaban al tanto de los cambios, luego de que el Gobierno nacional modificara el esquema de actualización de tarifas energéticas, permitiendo mayor libertad en la fijación de precios.
En diálogo con medios locales, el titular de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado, Pedro Cascales, explicó que actualmente los valores ya no están regulados y dependen de la estructura de costos de cada empresa. “Los precios venían muy retrasados respecto de la inflación y en algún momento esa diferencia debía corregirse”, señaló en declaraciones exclusivo a Radiofmtotal.
En ese contexto, detalló que el precio de una garrafa de 10 kilos ronda actualmente los 20.000 pesos a nivel nacional, aunque puede variar según la región. En localidades del interior, como en Corrientes, ya se consiguen a valores cercanos a los 18.500 pesos, mientras que los envases de 15 kilos alcanzan los 29.500 pesos.
A pesar de las subas, Cascales sostuvo que el gas envasado continúa siendo el combustible más económico para el uso doméstico, especialmente para cocinar. “Comparado con la electricidad o incluso la leña, sigue siendo la opción más accesible, y también es más barato que en países vecinos como Brasil o Paraguay”, afirmó.
Factores que impulsan los aumentos
Desde el sector explican que el alza responde a una combinación de variables. Entre ellas, la inflación acumulada, los incrementos salariales en la actividad, el encarecimiento del transporte y, especialmente, el impacto del contexto internacional.
En particular, la creciente tensión en Medio Oriente genera preocupación en los mercados energéticos. El aumento del precio del petróleo y del gas a nivel global, junto con las dificultades en el transporte marítimo en zonas clave, repercute directamente en los costos locales.
“Si el conflicto se prolonga, podría consolidarse un escenario de precios más altos. No es solo especulación, hay un problema real de oferta a nivel mundial”, advirtió Cascales.
Producción local y abastecimiento
Pese a este panorama, desde el sector destacan que Argentina mantiene un buen nivel de abastecimiento gracias a su capacidad de producción de petróleo, gas natural y gas licuado. Esto permite garantizar el suministro interno, aunque no evita el traslado de los aumentos internacionales a los precios.
“El país está en una situación más favorable que otros de la región, porque produce energía. No habrá faltantes, pero sí es probable que continúe la presión sobre los precios”, indicó.
Innovación en el sector
Por otro lado, se anticipó la llegada de nuevas tecnologías al mercado, entre ellas garrafas fabricadas con materiales compuestos, más livianas y seguras. Estas permitirán, además, visualizar el nivel de carga, lo que representa una ventaja para los usuarios. Por el momento, se trata de pruebas piloto que se implementarían inicialmente en grandes centros urbanos.
Mientras tanto, los consumidores siguen atentos a la evolución de los precios, en un contexto donde la energía vuelve a ocupar un lugar central en la economía cotidiana.