Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), el CONICET y hospitales de Corrientes identificó la presencia de la proteína HER2 en tumores renales y encontró indicios de que podría utilizarse como biomarcador de mal pronóstico y, eventualmente, como una posible diana terapéutica.
El trabajo analizó 110 muestras de tumores renales, reunidas durante aproximadamente cuatro años. La investigación estuvo a cargo de especialistas del Laboratorio Unificado de Investigación Básica en Medicina de la Facultad de Medicina de la UNNE, con la participación de servicios de anatomía patológica de distintos hospitales correntinos.
En una entrevista exclusiva a Radiofmtotal la doctora María Alicia Cortés, investigadora del CONICET, explicó que la proteína HER2 está presente normalmente en las células, pero puede desregularse en determinados tipos de cáncer.
Uno de los principales hallazgos fue que, en los tumores renales estudiados, cuando HER2 se encontraba localizada dentro del núcleo de las células tumorales, esa característica aparecía relacionada con un peor pronóstico.
“Nosotros lo que vimos es que está dentro de las células y se relacionaba a un peor pronóstico”, explicó Cortés.
La investigadora aclaró que todavía no se puede afirmar que HER2 sea responsable directamente de ese comportamiento, pero los resultados permiten abrir nuevas líneas de investigación.
Una posible herramienta para el seguimiento de pacientes
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que el cáncer renal actualmente no cuenta con un biomarcador específico que permita orientar de manera precisa determinadas decisiones terapéuticas y el seguimiento de los pacientes.
En ese sentido, HER2 podría convertirse en una herramienta de utilidad si futuras investigaciones confirman los resultados obtenidos.
“Podría ser usado” como biomarcador, explicó Cortés, aunque remarcó que todavía queda un largo camino científico antes de que pueda incorporarse a la práctica clínica.
Cuatro años para reunir 110 muestras
La investigación también demuestra la importancia del trabajo conjunto entre científicos y hospitales. Según explicó la investigadora, se necesitaron aproximadamente cuatro años para reunir las 110 muestras de tumores renales.
Las muestras fueron obtenidas con las correspondientes autorizaciones de los comités hospitalarios y analizadas mediante un trabajo interdisciplinario.
Cortés destacó especialmente el aporte del personal de los servicios de anatomía patológica y de todo el equipo científico: “El trabajo no es de uno”, señaló.
¿Podría utilizarse un tratamiento que ya existe?
Otro dato que abre expectativas es que HER2 ya es una proteína ampliamente estudiada en otros tipos de cáncer, particularmente en el cáncer de mama, donde existen tratamientos dirigidos contra ella.
Esto genera la posibilidad de que, si futuras investigaciones confirman la importancia de HER2 en el cáncer renal, puedan estudiarse tratamientos dirigidos contra esta proteína también en estos pacientes.
Sin embargo, Cortés fue clara: todavía no significa que exista un nuevo tratamiento disponible para el cáncer renal.
El camino incluye nuevas investigaciones, validación internacional y, eventualmente, ensayos clínicos para determinar si una terapia dirigida contra HER2 es segura y efectiva en pacientes con cáncer renal.
Una investigación que nació en Corrientes y busca trascender
El equipo continúa actualmente estudiando HER2 y otros integrantes de su familia en diferentes tipos de tumores.
El hallazgo correntino representa así un avance dentro de una investigación que busca comprender mejor el comportamiento de las células cancerosas y encontrar herramientas que permitan mejorar el diagnóstico, el seguimiento y eventualmente el tratamiento de los pacientes.
La investigación todavía está en etapa científica y experimental. Los resultados no implican que exista actualmente un tratamiento aprobado contra el cáncer renal basado en este hallazgo.