Ventas minoristas PYME: advierten que los promedios no reflejan la realidad del pequeño comercio

Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron en julio una caída interanual del 3,8% y una contracción del 2,1% respecto de junio, según los datos difundidos por CAME. Sin embargo, desde el sector ferretero cuestionaron la forma en que se interpretan estos indicadores y advirtieron que los promedios pueden ocultar realidades muy diferentes entre regiones y tipos de comercios.

Sergio Angiulli, presidente de la Cámara de Ferreterías y Afines de la República Argentina y consejero de CAME, en declaraciones a Radiofmtotal explicó que los relevamientos incorporan información proveniente de distintos sectores y comercios, pero sostuvo que el crecimiento de las grandes superficies y del comercio electrónico no necesariamente representa una recuperación para los pequeños negocios de cercanía.

El dirigente señaló que mientras algunas grandes empresas pueden beneficiarse del crecimiento de las ventas online, las ferreterías, almacenes, granjas, panaderías y otros comercios familiares enfrentan una fuerte reducción del consumo. Según planteó, muchas familias priorizan únicamente los productos indispensables y postergan compras vinculadas al mantenimiento, refacción o mejora de sus viviendas.

Angiulli también cuestionó el impacto de las plataformas de comercio electrónico sobre los pequeños comerciantes. Aseguró que las comisiones pueden representar entre el 20% y el 25% de una venta, un costo que resulta difícil de absorber para negocios con márgenes reducidos. A esto se suman los gastos de transporte y las pérdidas derivadas de devoluciones o productos rechazados.

El titular de la cámara remarcó además que los datos nacionales deben analizarse con cuidado porque existen grandes diferencias regionales. Mientras algunos proveedores vinculados a sectores como la minería o Vaca Muerta registran importantes aumentos de actividad, muchos pequeños comercios del interior continúan atravesando una situación crítica.

En el caso específico de las ferreterías, señaló que el sector emplea a unas 50.000 personas en todo el país y que una parte importante de los establecimientos funciona mediante estructuras familiares. En ese contexto, advirtió que los altos costos laborales, impositivos y de servicios obligan a muchos comerciantes a reducir gastos, postergar obligaciones o limitar la incorporación de personal.

Otro de los problemas planteados fue la falta de financiación. Angiulli sostuvo que el sector necesita alternativas de crédito y cuotas que estén disponibles a través de los distintos bancos y tarjetas, y no solamente mediante una entidad determinada. Según explicó, la ausencia de financiación dificulta tanto el consumo como la posibilidad de sostener las ventas de los comercios.

Respecto del comportamiento de los consumidores, describió un escenario en el que se priorizan las reparaciones urgentes por sobre las compras destinadas a mejorar una vivienda. Una pérdida de agua, por ejemplo, obliga a comprar un repuesto, mientras que pintar una casa o realizar una refacción puede quedar postergado.

Finalmente, Angiulli destacó algunos aspectos positivos de la actual situación económica, como una mayor estabilidad de los precios, pero reclamó que las políticas públicas comiencen a prestar mayor atención a la microeconomía.

“Miremos la cantidad de gente que está manejando en Uber. Ahí está realmente cuando podemos medir la economía”, sostuvo, al considerar que el crecimiento de actividades informales o alternativas constituye también un indicador de las dificultades

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