Un innovador proyecto nacido en las aulas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) comenzó a dar sus primeros pasos hacia la aplicación real en el sector de la construcción. Se trata de un ladrillo ecológico desarrollado por José Daniel Fernández, estudiante de la Licenciatura en Diseño Industrial, que recientemente obtuvo la validación técnica oficial como una alternativa viable para la construcción sustentable.
La iniciativa surgió en 2025 como parte de un trabajo práctico de la cátedra Tecnología e Innovación de los Materiales. La consigna consistía en diseñar un nuevo material que permitiera abordar problemáticas sociales y ambientales. Sin embargo, Fernández comento a Radiofmtotal la decidió llevar la propuesta mucho más allá de la aprobación académica y continuar con su investigación
El ladrillo ecológico está elaborado a partir de materiales reciclados, principalmente cartón y maples de huevos, y fue sometido a una serie de ensayos técnicos realizados en laboratorios de la Facultad de Ingeniería de la UNNE.
Entre las pruebas efectuadas se destacan los estudios de conductividad térmica, resistencia a la compresión y aislamiento acústico, todos bajo normas IRAM y estándares internacionales. Según explicó el estudiante, los resultados fueron altamente positivos.
En materia de aislamiento térmico, el material se ubicó apenas por debajo de la madera, superando ampliamente al ladrillo convencional. En cuanto a la resistencia mecánica, los ensayos determinaron que es apto para la construcción de muros divisorios no portantes, mientras que en aislamiento acústico alcanzó niveles similares o superiores a los materiales habitualmente utilizados en la construcción en seco.
Tras obtener estos resultados, Fernández avanzará ahora en la gestión de una Certificación de Aptitud Técnica (CAT) ante el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), un paso fundamental para habilitar oficialmente su uso en obras de construcción.
Paralelamente, el joven inventor proyecta la creación de una empresa destinada a la producción en serie del material y ya mantiene contactos con organismos provinciales vinculados a la vivienda y el desarrollo urbano.
Uno de los principales objetivos es que el ladrillo ecológico pueda ser utilizado en viviendas sociales y programas de mejoramiento habitacional, ofreciendo una alternativa más económica y amigable con el ambiente.
Además del beneficio constructivo, el proyecto ha generado un importante impacto social en Curuzú Cuatiá. Numerosos vecinos comenzaron a colaborar recolectando y almacenando maples de huevos para su posterior reciclado, contribuyendo así a reducir residuos y fomentar una cultura ambiental más responsable.
"Lo que antes era basura, hoy puede convertirse en un recurso para construir viviendas", destacó Fernández, quien agradeció el acompañamiento de su familia y de los profesionales de la UNNE que colaboraron en el desarrollo y favorables y una creciente aceptación social, el proyecto se perfila como una prometedora alternativa para impulsar la construcción sustentable en Corrientes y la región.