Preocupante caída de la construcción en Corrientes: el sector opera con apenas 1.500 trabajadores

La actividad de la construcción atraviesa uno de sus momentos más complejos en la provincia de Corrientes, marcada por el freno de la obra pública nacional y la escasa inversión privada. Así lo expresó Gustavo Roseló, referente de la Cámara Argentina de la Construcción delegación Corrientes, en declaraciones exclusivas a Radiofmtotal  analizó el fuerte impacto que esta situación genera en el empleo y en la economía regional.

Roseló explicó que el escenario actual comenzó a configurarse cuando el gobierno nacional decidió detener la mayor parte de las obras públicas que se encontraban en ejecución. Según detalló, de unas 3.600 obras que estaban en marcha en el país, muchas fueron paralizadas y solo un grupo reducido fue considerado esencial para continuar.

“En algunos casos esas obras fueron transferidas a las provincias. Corrientes pudo continuar varias, principalmente en áreas como educación y vivienda, gracias a una decisión del gobernador Gustavo Valdés”, señaló. Sin embargo, aclaró que gran parte de esos proyectos ya fueron finalizados durante el último período de gestión provincial, por lo que actualmente el nivel de actividad se redujo considerablemente.

En este contexto, el sector se encuentra prácticamente paralizado. “Hoy la construcción está a un ritmo muy bajo en todo el país, pero en regiones como el NEA y el NOA la situación es aún más complicada”, indicó Roseló.

Uno de los datos más preocupantes tiene que ver con el empleo. De acuerdo con estimaciones del sector y datos extraoficiales de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), actualmente hay alrededor de 1.500 trabajadores activos en toda la provincia, una cifra muy inferior a los niveles históricos.

“En los momentos de mayor actividad llegamos a tener cerca de 12.000 trabajadores formales en la construcción. Hoy el número es muy bajo”, explicó.

El dirigente remarcó además que la construcción genera un fuerte efecto multiplicador en la economía local, ya que moviliza múltiples actividades vinculadas como corralones, profesionales, transportistas y comercios. “Cuando se inicia un barrio de viviendas en una localidad del interior, inmediatamente se genera movimiento económico. Son decenas de familias que empiezan a tener ingresos y eso impacta directamente en la comunidad”, sostuvo.

A la paralización de la obra pública se suma otro problema: la falta de desarrollo de proyectos privados. Roseló explicó que actualmente el costo de construcción se encuentra muy cerca del valor de venta de los inmuebles, lo que reduce al mínimo el margen de rentabilidad para inversores.

“Hoy no es un gran negocio desarrollar proyectos inmobiliarios. Los costos están muy altos y prácticamente no hay margen para financiar o asumir riesgos”, afirmó.

En este contexto, incluso los comercios de materiales de construcción evidencian la caída de la actividad. Según estimaciones del sector, muchos corralones trabajan apenas al 20% de su capacidad y la mayoría de las obras que se realizan son solo reparaciones menores.

Respecto al futuro, Roseló señaló que existen expectativas de que la provincia pueda impulsar nuevas obras públicas. Destacó que ya se iniciaron conversaciones con el actual gobernador, Juan Pablo Valdés, aunque todavía no se han definido proyectos concretos debido a cuestiones presupuestarias.

“Tenemos la expectativa de que el gobierno provincial continúe con una política de inversión en infraestructura, porque la obra pública no es un gasto, es una inversión que genera empleo y desarrollo”, expresó.

Sin embargo, desde el sector advierten que la recuperación dependerá en gran medida de las decisiones políticas y de la capacidad de financiamiento de las provincias, ya que, por el momento, no se vislumbran señales de reactivación desde el gobierno nacional.

“Hoy estamos casi en cero. Desde ese punto, cualquier mejora será positiva, pero el desafío es enorme”, concluyó Roseló.

Comentarios

Comentar artículo